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Una voz sin tiempo: Gualberto Castro, figura indiscutible de México

Adriana Orozco*


En una tarde caótica de hora pico y tráfico (nada fuera de lo común en la Ciudad de México), llegamos a un restaurante en el corazón de la colonia Del Valle, para platicar con el cantante cuya voz ha seducido a varias generaciones desde mediados del siglo pasado y que aún, en este vertiginoso 2017, sigue deleitándonos con esa inigualable voz que sólo Gualberto Castro posee.
Antes de la entrevista disfrutamos de una agradable comida entre sonidos de platos de un lado a otro y murmullos de los comensales para ser solamente interrumpidos, deleitablemente, por las voces de Gualberto Castro e Imelda Miller (quien también nos acompañó), interpretando canciones suyas y de otros poniendo un acento a la tarde en el que el sentido del humor también se hizo presente. ¿Qué más se podía pedir? Con la panza llena y corazón contento hicimos la sobremesa con la entrevista.


Primeros años musicales

Gualberto Castro nace en la emblemática colonia Guerrero en el centro de la Ciudad de México. Proveniente de una familia en la que la música siempre estuvo presente; no fue raro que a los cuatro años de edad Gualberto supo, sin lugar a dudas, que lo único que quería hacer en la vida era cantar. Así que su misionalidad en este mundo no tenía vuelta de hoja. Ya a los trece años empezó hacerlo de forma profesional.

Comenzó a trabajar en el Teatro-Salón Margo, después Teatro Blanquita, icono de nuestro país donde pasaron voces, actores y cómicos que desde casi mediados del siglo XX dio vida a la cultura popular de nuestro país.

En el pasado alguien comentó que Gualberto había iniciado su carrera como bailarín en las filas del Margo, sin embargo, él nos aclara que eso no es del todo cierto. Nos dice que cuando entró a trabajar, el entonces coreógrafo Ricardo Luna le decía que tenía que estar preparado para hacer en el teatro de todo; tenía que cantar, actuar y bailar; así que con la bandera de la disciplina entró de lleno a los espectáculos que se ofrecían ahí. Años después se dio cuenta que esos primeros pasos le proporcionaron las tablas para actuar en teatro musical con la obra Amor sin Barreras, en 1977, al lado de María Medina y Jorge Luke.

También cantó en programas para Radio Gobernación.

Durante varios años estuve cantando en la XEW y tuve la oportunidad de conocer a todos los cantantes que en esa época eran famosos, como Juan Arvizu, Pedro Vargas, Antonio Aguilar y el Güelo Rivas”.

Los Hermanos Castro

Gualberto cantaba en un cabaret y Los Hermanos Castro, que eran Arturo, Jorge y Javier, trabajaban en un lugarcito llamado Run Run que estaba en Insurgentes y Reforma. A la par, Arturo lo invitó a participar en la agrupación con la idea de oír las canciones a cuatro voces y fueron escuchados por un representante de radio de Los Ángeles, al que le llamó mucho la atención ese conjunto de voces y les ofreció un contrato para ir a los Estados Unidos, donde trabajaron en Los Ángeles, Nueva York y Las Vegas (en el Dunes y en el Caesars Palace), conquistando al público de habla inglesa que era la audiencia para los que cantaban. Posteriormente viajaron por Centro, Sudamérica, Puerto Rico, Londres y España.

Como solista – Satisfacciones y logros

Después de cosechar muchos logros a nivel internacional con los Hermanos Castro, se dijo “Voy a ver que puede lograr Gualberto Castro otra vez solo”, y entonces llegó a sus manos su primera grabación como solista con la canción Hasta que vuelvas, que fue un tremendo éxito, y en 1975 ganó el Festival de la OTI en Puerto Rico con la canción La Felicidad.

Al cuestionarle sobre su mayor satisfacción en su carrera, sin dudar, dice que para él sería difícil mencionar sólo una, y con cierta pena me indica que a él no le gusta andar presumiendo sus logros; sin embargo, confiesa que algunas de las cosas especiales que le han pasado es el que le hayan otorgado un nombramiento especial en Nevada como el Día de Gualberto Castro celebrado el 24 de febrero, así como su estrella afuera del Casino Dunes en Las Vegas.

Retos que lo han llevado al éxito

Nos menciona que su carrera es de persistencia y que no ha sido fácil, así como tuvo la oportunidad de cantar en los mejores escenarios del mundo también recuerda la vez que fue en caravana a un lugar donde viajaron en un camión de redilas y durmieron en petates para el siguiente día presentarse en un cine al aire libre. Y aun así la calidad siempre tenía que sostenerse en cualquier lugar.

Nunca pensé en decir lo dejo, los que cantamos no nos retiramos nunca. Nos retira la edad y las facultades.

Por eso Gualberto Castro agradece la herencia genética que le dejó su padre, el cual cantó hasta muy avanzada edad y, por supuesto, la disciplina que hoy lleva para cuidar su voz y así seguir teniendo proyectos como lo es la grabación de varios discos y los conciertos que tiene en puerta como el del próximo 1 de abril en el Auditorio Nacional con Los Triunfadores de la OTI.

Reto que México debe afrontar

Al preguntarle sobre el reto que como mexicanos debíamos afrontar en estos momentos de crisis con los Estados Unidos, nos dice contundentemente que nuestro reto es poder superar esa crisis atravesando otra vez la frontera y demostrar que tenemos la preparación suficiente para triunfar en Estados Unidos como grandes trabajadores que somos. Asimismo, el destacado cantante nos comparte un mensaje para las nuevas generaciones:

Fíjate que hay una palabra mágica que se llama disciplina y amor a tu trabajo. Mi mensaje es no rendirse jamás”.

Sus Retos por México

Hubiéramos podido continuar la plática muchas horas más, pues Gualberto Castro cuenta con varias anécdotas que también nos dejan un rico olor a nostalgia de un México del siglo pasado. Finalizó comentándonos su reto.

Mi reto personal es continuar cantando hasta el día que Dios quiera”.

 

*Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón.
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