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Adriana Orozco*

«Nos guste o no; es más, lo decidamos o no, todos nos enfrentamos a retos día a día en nuestras vidas. En un mundo tan exigente como el de hoy, estos van pisándonos los talones y en un descuido hasta nos han metido una zancadilla para dejarnos tumbados, muchas veces, a medio camino». — Adriana Orozco

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra Reto como:

  • Provocación o citación al duelo o desafío
  • Objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afrenta.

La primera definición me hace pensar dos cosas:

1.- A qué mujer romántica no le gustaría ver a dos hombres batiéndose a duelo en una madrugada fría y rebosante de niebla (aunque sea de hielo seco) para conseguir su amor. Por el lado mediático me refiere a los programas de reality show que llevan a los participantes a aceptar desafíos que en muchas ocasiones, a mi consideración, les hacen denigrar su condición humana por una buena cantidad de dinero.

2.- La segunda definición nos lleva a buscar un objetivo difícil de alcanzar. Así, estas dos acepciones no parecieran muy estimulantes, pero buscando otros conceptos de este término encontré en la página de enciclopediasalud.com que a partir de la psicología positiva el reto implica asumir que la vida puede resultar estresante por naturaleza y que requiere un aprendizaje continuo en lugar de vivir en forma estancada.

Sólo pensemos en el nacimiento, desde nuestro primer contacto con el mundo enfrentamos un gran reto: salir del vientre materno conlleva un colosal esfuerzo, y luego la vida se va encargando de poner desafíos que tenemos que ir enfrentando.

Podríamos identificar, de manera general, dos tipos de retos:

A.- Los primeros son los que por ningún motivo podemos escapar; son aquellos que las circunstancias y las diferentes situaciones que implica vivir nos van imponiendo; por ejemplo, aprender a caminar.

B.- Los segundos son aquellos que por iniciativa propia vamos decidiendo para avanzar en la vida como terminar una carrera profesional. Es innegable que cualquiera de los dos anteriores hace que nos movamos, que tomemos acción.

Estos, fortalecen nuestra fuerza de voluntad, nos sacan (o empujan) de la comodísima zona de confort, nos estimulan y motivan; pero lo más importante, logran hacer que nos conozcamos, o re conozcamos mejor pues así conseguimos descubrir habilidades, virtudes y hasta carencias que no creíamos tener.

Tal vez algunos no lleguen al éxito deseado, es más, pueden al final ser un total fracaso; sin embargo, el sólo hecho de emprender la aventura  hace construir senderos que jamás habríamos imaginado edificar; y esos caminos, así como las experiencias vividas durante la travesía (con todo y sus trabas) resultan al final muy enriquecedores para el crecimiento personal.

Por donde los veamos, nos conviene tomar los remos y embarcarnos en el océano de los Retos. Sí, habrá tormentas que muchas de las veces nos impedirán seguir, pero no por eso tendríamos que culpar a la naturaleza y sus inclemencias. Ahí precisamente está el reto: Desafiar las adversidades para seguir adelante y lograr el éxito deseado que sólo dependerá de nuestras habilidades para sacar adelante los retos decididos o no.

Entonces, ¿Cuál es tu siguiente Reto en la vida, cuáles son tus Retos por México?

*Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón.
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