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•Para mejorar las competencias sociales y emocionales de los alumnos hay que mejorar su autoestima y desarrollar empatía y respeto por los demás. • Vivir de acuerdo a un conjunto de valores morales ayuda a los jóvenes a desarrollar resiliencia emocional, permitiéndoles lidiar con situaciones estresantes y adaptarse a ellas.

Actualmente, la educación está evolucionando y se enfoca mucho más en el desarrollo personal para lograr el éxito en los jóvenes, es por esto que el Bachillerato Internacional (IB) implementa en sus programas un modelo de educación que se centra en el desarrollo de la persona en el sentido más completo. Ello incluye el desarrollo de las habilidades interpersonales, es decir, la capacidad de relacionarse con otros y con uno mismo, de comprender y manejar las emociones, de lograr objetivos, de tomar decisiones autónomas y de confrontar situaciones adversas de forma creativa y constructiva. Esto no se puede medir con una prueba estandarizada pero sí determina la manera en que un individuo enfoca el aprendizaje e interactúa con el mundo. Para lograr que los alumnos interioricen las habilidades interpersonales, estas deben utilizarse en contextos que les den sentido.

Los educadores de la comunidad de aprendizaje del IB reciben capacitación continua que les permite orientar a los alumnos en el aula.

El desarrollo de las habilidades interpersonales a largo plazo debe empezar lo más antes posible. Para ello, los alumnos deben seguir un currículo que dé espacio y tiempo al desarrollo de la creatividad, y les enseñe a adaptarse a los cambios hasta adquirir cierta flexibilidad mediante ejercicios que vayan de lo simple a lo complejo. El currículo de los programas del IB prepara a los alumnos para que adquieran las habilidades requeridas por el mercado laboral, como la resolución de problemas y la gestión de proyectos. La educación del IB es dinámica y receptiva a las necesidades de la sociedad en evolución.

Para mejorar las competencias sociales y emocionales de los alumnos hay que mejorar su autoestima y desarrollar empatía y respeto por los demás. Las actividades grupales que estimulan el escuchar, cultivan habilidades sociales, de negociación y de trabajo en equipo. Esto ayuda a los alumnos a desarrollar su propia voz y seguridad en sí mismos.

La educación del IB forma a alumnos que se sienten seguros y cómodos con personas y grupos que pueden ser desconocidos, y demuestran respeto por la cultura, las opiniones y los valores ajenos. En las aulas los alumnos participan activamente, cooperan en los debates de grupo y cuestionan a los demás con respeto.

Vivir de acuerdo a un conjunto de valores morales ayuda a los jóvenes a desarrollar resiliencia emocional, permitiéndoles lidiar con situaciones estresantes y adaptarse a ellas.

Los atributos del perfil de la comunidad de aprendizaje del IB (indagadores, informados, instruidos, pensadores, íntegros, solidarios, audaces, equilibrados y reflexivos) se manifestarán fuera del aula. Los padres y docentes deben reconocer, alentar y elogiar cambios de conducta que sean positivos.

La educación del IB prepara al alumno para seguir aprendiendo de por vida, de forma que el enfoque educativo se desplaza hacia las habilidades, las actitudes y la conciencia personal que el alumno necesitará en su vida. Se mantiene el compromiso con el conocimiento de las materias pero se complementa con habilidades para aprender a aprender, evaluar de forma crítica los conocimientos adquiridos y usar dichos conocimientos en una amplia gama de contextos.

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