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• En la investigación de la autoridad bancaria se mencionan los once nombres de los damnificados a quienes se les emitieron el mayor número de tarjetas, entre 34 y 10 para cada uno, todas con fondos. • Hasta el pasado 22 de noviembre, 258 damnificados habían denunciado que las tarjetas entregadas por Bansefi registraban cargos que ellos no reconocían. La CNBV confirmó que 96.5% de esas tarjetas sí fueron hackeadas y se extrajeron a través de ellas, de manera ilegal, dos millones de pesos.

Una investigación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) encontró irregularidades en el programa de tarjetas para los damnificados de los sismos de septiembre pasado. Según la pesquisa, Bansefi emitió múltiples tarjetas a nombre de 1,495 beneficiarios. La autoridad bancaria documentó que a esos plásticos se depositaron 68.8 millones de pesos. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) contactó a damnificados cuyos nombres aparecen con más de 34, 26, 18, 16 y hasta 14 tarjetas. Entre ellos hay quienes ni siquiera recibieron una tarjeta.
A casi tres horas de Tuxtla Gutiérrez, en la comunidad de Tenochtitlán, Villaflores, Reynaldo Molina Espinoza trata de que su casa de adobe siga en pie cuatro meses después del terremoto. La noche del 7 de septiembre de 2017, el sismo de magnitud 8.2 sacudió tanto a su vivienda que algunos muros se deshicieron como si fueran un mazapán. Las tejas y maderas que daban forma al techo, cayeron. El hombre de 56 años lleva varias semanas reconstruyendo esa casa que en su fachada aún tiene pintada de rojo la letra “D”, marca plasmada por los peritos que determinaron que esa construcción debe ser demolida. Reynaldo decidió no tirarla y lo hizo por una razón práctica: como damnificado por el sismo sólo recibió una tarjeta con 15 mil pesos, “con eso no alcanza para hacer de nuevo la casa”.
Lo que Reynaldo Molina Espinoza no sabe es que en los registros del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) su nombre aparece en 34 tarjetas, a las cuales se les depositó un total de 510 mil pesos.

—¿Usted recibió más de dos tarjetas? —se le pregunta a Reynaldo, campesino que vive del cultivo de maíz y frijol.
—Yo sólo recibí una. A mí no me dieron más.

Como prueba, Reynaldo saca, de una bolsa de plástico, el sobre y el papel en donde venía la única tarjeta —cuyos cuatro últimos dígitos son 3892— que le entregó personal de Bansefi. En una investigación realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) —a la cual Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) tuvo acceso—, el nombre de Reynaldo Molina Espinoza aparece como parte de 1,495 casos de damnificados a cuyo nombre Bansefi emitió muchas más tarjetas de las que tenían derecho. De acuerdo con esa pesquisa de 90 páginas, Bansefi emitió 4 mil 574 tarjetas para 1,495 beneficiarios; es decir, se hicieron 3,079 plásticos de más. En esas tarjetas de débito, la CNBV encontró que Bansefi “dispersó recursos en efectivo” que ascienden a 68.8 millones de pesos; es decir poco más de 3.6 millones de dólares.


En la investigación de la autoridad bancaria se mencionan los once nombres de los damnificados a quienes se les emitieron el mayor número de tarjetas, entre 34 y 10 para cada uno, todas con fondos. Además, señala que otras 1,484 personas están registradas con dos y hasta ocho tarjetas de débito cuando, de acuerdo con el programa de apoyo a los damnificados, solo les correspondería una, pues son las que se emiten para disponer de efectivo.

Si bien, Bansefi clonó damnificados; también hubo hackeo de  tarjetas. Compras realizadas, con poco tiempo de diferencia, en lugares alejados de Oaxaca y Chiapas; cientos de transacciones por un solo peso y retiros efectuados, incluso, antes de que llegaran los plásticos a manos de los afectados por los terremotos. Para extraer el dinero se utilizaron terminales bancarias de un supermercado, dos pizzerías y una tienda de telefonía celular ubicadas en Veracruz, Jalisco y Quintana Roo. Hasta ahora, sólo se confirmó la clonación de 249 tarjetas; el número podría ser mayor. La CNBV señala que Bansefi carece de mecanismos para detectar y bloquear estas transacciones fraudulentas.

A unas siete cuadras de la playa de Boca del Río, en Veracruz, está la tienda Chedraui en donde, durante once días —del 23 de octubre y hasta el dos de noviembre de 2017— se hicieron cargos a 82 tarjetas entregadas a los afectados por los sismos de septiembre pasado. El supermercado se localiza a unos 570 kilómetros de distancia de Cintalapa, Chiapas, lugar en donde viven los damnificados a los que se les clonaron esas tarjetas.

El supermercado de Boca del Río es uno de los cuatro establecimientos comerciales que, en una investigación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) se mencionan como los sitios desde donde se realizaron cargos a las tarjetas de débito clonadas a damnificados de Chiapas y Oaxaca. Los otros tres comercios son una pizzería de Guadalajara, Jalisco; otra del Puerto de Veracruz; así como una tienda de celulares en Cancún, Quintana Roo.

La investigación realizada por la CNBV, a la cual Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) tuvo acceso, detectó los mecanismos que se utilizaron para robar dinero de las tarjetas de débito que el Banco Nacional de Servicios Financieros (Bansefi) distribuyó entre los damnificados de los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017.

Buena parte de los cargos se realizaron, incluso, antes de que se entregaran las tarjetas a los afectados por los terremotos. Y esto ocurrió porque Bansefi, instancia responsable de depositar el dinero del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) a las tarjetas y de repartirlas, carece de mecanismos que permitan prevenir fraudes en los plásticos que emite, de acuerdo con la investigación de la CNBV.

Hasta el pasado 22 de noviembre, 258 damnificados habían denunciado que las tarjetas entregadas por Bansefi registraban cargos que ellos no reconocían. La CNBV confirmó que 96.5% de esas tarjetas sí fueron hackeadas y se extrajeron a través de ellas, de manera ilegal, dos millones de pesos.

El fraude, sin embargo, podría ser mayor: la CNBV encontró que el mismo modus operandi se utilizó para realizar transacciones irregulares en cientos de tarjetas más, de las cuales no se tenía denuncia hasta el 22 de noviembre.

Para mayor información visita https://contralacorrupcion.mx

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